Odio a la gente que te dice que sabe como te sientes con tal de no escucharte. Esa gente que te pregunta que tal estás, sólo para contarte como están ellos. Esa gente que necesita tu hombro y cuando tu lo necesitas siempre está ocupada. Esa gente que cuando hay algo bueno que celebrar es la primera en aparecer, pero que en los momento difíciles te dejan solo porque no te quieren molestar.
Aprendí que la mejor compañía es la de uno mismo, y que cuando llega el momento en el que dejas de necesitar a los demás para sobrevivir emocionalmente, tu grandeza eclipsa la soledad. Mi corazón sigue siendo una llama que nunca se apaga, pero a las órdenes de una cabeza fría como el hielo.
No soy un monstruo, soy un superviviente.
Aprendí que la mejor compañía es la de uno mismo, y que cuando llega el momento en el que dejas de necesitar a los demás para sobrevivir emocionalmente, tu grandeza eclipsa la soledad. Mi corazón sigue siendo una llama que nunca se apaga, pero a las órdenes de una cabeza fría como el hielo.
No soy un monstruo, soy un superviviente.

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