Somos pedacitos, somos piezas de puzzle que buscan otras piezas donde encajar.A veces crees encontrar tu pieza y por más que quieras, apretándola, empujándola, doblándola, no cabe.
O simplemente te encuentras con una pieza que es como la tuya, por lo que es imposible complementarlas.Pero así es el juego, una búsqueda incansable de tu pieza. La vida es un gran puzzle sólo tienes que ir engranando cada pieza en su lugar. A veces las encuentras por casualidad, otras el destino te las brinda en bandeja, en ocasiones ellas te encuentran a ti..y muchas otras nuestra ceguera de alma nos ha hecho no verlas.
Hoy me hago la siguiente reflexión ¿es posible que alguien esté predestinado a no encontrar su pieza jamás? Y no porque no quiera, si no porque no exista...
Y amplío la reflexión a todos los ámbitos, no sólo al sentimental.Hay millones de piezas esperando, buscando y deseando encajarse con su parte del puzzle, y quizás nunca llegue ese momento...
Pero un puzzle, una vez se empieza se ha de terminar, un puzzle incompleto es como una noche sin luna, un día sin sol, una noche sin estrellas...ese hueco vacío en nuestra vida simboliza esa pieza que desea en algún lugar ser encajada.

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