jueves, 8 de diciembre de 2011
# 13
Anoche cerré mis ojos. Y los cerré para tí, para soñar con tu presencia. Para dejarme envolver con por tus brazos, por tus besos, tus caricias, tu cuerpo..
Anoche cerré mis ojos, y fuí tuya hasta olvidarme de mí misma.
Volviste a mí, me despertarte a la vida en un sueño real. En un sueño con olor a ti y a tu cálido tacto.
Anoche te recordé y fuí tuya hasta morir.
Y me sentí viva.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
# 12
No elegí enamorarme de tí. Tampoco elegí el día ni el mes en que apareciste. No elegí siquiera pensar en tí a cada instante. Tampoco elegí tu risa, ni tu sonrisa, ni esas miradas que lo dan todo.
No he elegido que se me remueva el estómago cada vez que pienso en ti, ni esos suspiros que aparecen por sorpresa. No elegí las disputas, los abrazos, ni los besos. No elegí envolverme en tu olor, tu tacto, tu mirada condenadamente adictiva. No he elegido necesitar tus abrazos, ni echar de menos tus locuras.
Pero quiero que sepas, que de haber tenido oportunidad de elegir, te hubiese elegido a ti.
martes, 6 de diciembre de 2011
# 11
Y de repente me miró. Sentí que el mundo daba vueltas entorno a mí, entorno a ella. No creí que tal sensación fuera posible, hasta que lo fue. Su mirada me envolvió desde el mismo momento que la ví.
Sentí en sus ojos la profundidad de sus pensamientos, la tristeza de su alma. Todo en ella irradiaba melancolía. Una melancolía desprovista de cualquier tipo de esperanza. Irremediablemente hechizada, pero por desgracia su hechizo no se rompe con un beso.
Vivía de recuerdos, vivía de recordar sensaciones que algún día la estremecieron, de los besos que un día la hicieron volar cielos que no ha visto desde entonces. Amaba sin ataduras, sentía sin restricciones, actuaba por meros impulsos.
¿Pero qué te han hecho? ¿Quién se ha atrevido a ponerte en tal vulnerabilidad? ¿Quién tomó tu alma y tu corazón y se atrevió a ponerlos a un lado? ¿Porqué no se atrevió a verte cuando te miraba?
A mirarte como hoy te veo, completa pero vacía, estable pero increíblemente atormentada por ese temor de romper en llanto y desvanecerte en cualquier momento. Pero realmente no te conoció..
No como hoy te conozco yo, y reconozco que aún en la penumbra que te encuentras, eres mucho más que eso y lo sabes, y quizás él nunca lo sepa. Quizás perdió el amor de su vida y no lo sabe. ¿Cómo se sentirá eso? ¿perder lo que realmente vale la pena....?
Sientes morir cada vez que escuchas su nombre, por eso prohibiste a tu mente recordarle. Pero, ¿cómo se aprende a olvidar? Cómo borrar de tu memoria aquel día que sus cabellos cubrían su rostro de la forma más hermosa, y te sonreía. Entonces tú le mirabas y tratabas de comprender porqué estaba ahí, porqué te regalaba esa imagen tan hermosa, y le apartaste un mechón de su cara y no pudiste hacer otra cosa que besarle.
Agh..vivir de memórias no deja nada bueno. Te deja las sobras de las sobras de lo que fue, y de lo que no tuvo un final apropiado.
Pero romperás el hechizo algún día, alguien llegará y serás por fín te liberarás de cadenas. Esa nube negra que te persigue sin cesar se desvanecerá. Hoy lo sé, veo tu reflejo en el espejo y sé que diciéndote esto, calmaré tu ansiedad y la mía, que son una misma.
# 10
- ¿Me das la mano?
-¿Para qué?
- Para ver lo que siento.
- Bueno, ¿qué sentiste?
- No sé, pero no me sueltes.
- Tranquila, no lo haré.
# 9
La lucha más encarnizada que existe, es la del corazón en contra de la cabeza.
Siempre vence el más fuerte, pero no siempre significa que tenga la razón.
lunes, 5 de diciembre de 2011
# 8
Me pidió mi alma, para verla, un día. Y yo se la presté, como quién deja algo preciado a una persona en la que confía. Y me quedé sin alma.Yo esperaba que vista ya, me la devolviera. Pero se la llevó.
Mi cuerpo temblaba como una hoja a punto de caer de la rama un día de otoño, pero desposeído de energía. No fuí capaz de oponer la más mínima resistencia.
Y ahora vivo sin ella. Y tiene sus ventajas. Una ceguera me impide ver el mundo tal cuál es, y al escuchar su ruido, indiferencia. Nada me hiere, nada me perturba, nada me destroza por dentro y me hace sentir débil.
Ser de músculo y carne es tan sólo un peldaño superior al de la piedra.
Pero yo quiero más. El gozo y la agonía, la esperanza, el recuerdo, la tristeza, la duda y el desasosiego. Quiero que me devuelva mi alma, la que me robó. Quiero vivir en mayúsculas, aunque eso me haga sentir pequeña y desprotegida en ocasiones. Reir y llorar, y no siempre en el mismo orden, e incluso las dos cosas a la vez. No quiero el vacío que ha dejado en mi pecho, quiero mi alma, la que lleva mi nombre.
domingo, 4 de diciembre de 2011
# 7
Cuando mi alma se destrozó, pensé que nunca ese polvo de cristal podría unirse de nuevo y formar la efigie que fue. Lo aparté y lo dejé a un lado mientras me dedicaba a padecer su pérdida.
Pero un día, en el crepúsculo del amanecer, lo sentí agitarse. El primer reflejo que se esbozó en el firmamento fundió el polvo, y cuando el sol salió, mi alma de cristal lo escoltó, nueva, renovada y con más fuerza que nunca dispuesta a no volver a romperse.
# 6
Me es insoportable ya todo.....
Me es insoportable tocar tu piel y no poder tocar tus labios....
Me es insoportable que tu mirada la sienta a través de mis pupilas y no poder acercarme más....
Me es insoportable tener miedo a tu reacción.
Me es insoportable sentir que te necesito.
Me es insoportable no poder estar entre tus brazos.
Me es insoportable porque no te tengo
Me es insoportable tocar tu piel y no poder tocar tus labios....
Me es insoportable que tu mirada la sienta a través de mis pupilas y no poder acercarme más....
Me es insoportable tener miedo a tu reacción.
Me es insoportable sentir que te necesito.
Me es insoportable no poder estar entre tus brazos.
Me es insoportable porque no te tengo
# 5

Cada vez que veía aquellos ojos verdes, enrojecidos por las lágrimas, suplicando una respuesta sincera del porqué de su marcha...aquella sonrisa rota por el dolor...aquel cuerpo lleno de energía que se estaba consumiendo poco a poco, con cada dardo disfrazado de palabra.
Cada palabra era un mazazo para ella, como si le estuvieran machacando su corazón de cristal y a cada golpe, un pedazo saliera disparado. Para él, era como un latigazo, le dolía como si se la dijera a si mismo. Pero debía hacerlo. Su voz tembló, pero se recompuso cuando vió que ella se daría cuenta de su debilidad. Tenía que ser convincente, debía ser así. Romperla de todas las maneras posibles para que no quedara ni un resquicio de amor por él, para que le odiase y le olvidara lo antes posible. De lo que estaba seguro es de que él jamás olvidaría ese momento, esas lágrimas, ni a la pobre chica que lloraba desconsolada sin entender nada, la chica a la que estaba abandonando sin ningún miramiento. La chica a la que amaría y por la que se odiaría el resto de su infinita vida.
# 4
Se dice que las vidas de algunas personas están ligadas en el tiempo, conectadas por una llamada ancestral que hace eco a través de los siglos...algunos le llaman destino.
sábado, 3 de diciembre de 2011
# 3
Me desperté de mala gana cuando noté que era imposible seguir durmiendo con ese dolor punzante en el costado. Seguramente me había quedado dormido encima del mando a distancia, y ahora reclamaba su espacio clavándose en mis riñones. Intenté como pude mejorar mi postura sin abrir los ojos, pero ya era demasiado tarde. Había traspasado la fina línea que separa el sueño de la realidad. Abrí los ojos como pude. Ya era de día, la luz me cegaba y me costó despegarlos sin hacer una mueca de disgusto. Noté una especie de sonido estridente y contínuo que martilleaba mi cerebro cerca de mi hombro. Palpé medio a ciegas hasta que noté algo frío y enseguida adiviné que se trataba del auricular del teléfono.
Como pude y casi sin moverme lo colgué, deshaciéndome así de aquella maldita música. Estaba un poco aturdido, en ese momento no sabía que había hecho la noche anterior, ni qué hora era, ni cuánto tiempo llevaba allí tumbado. No recordaba nada y deduje que había sido como tantas otras noches con la única compañía de mi televisión y mis cervezas. Pero no me sentía mal, sólo estaba cansado. Me incorporé como pude y reparé en que la televisión seguía encendida, como cada mañana. Le quité el volumen mientras intentaba llegar al baño para refrescarme un poco. El aire era denso, casi irrespirable. Cada movimiento corporal me resultaba eterno, como moverme a cámara lenta.
Me miré al espejo tras mojarme bien la cabeza, y vi mi rostro cansado mientras las gotas de agua resbalaban por mi rostro. No tenía mala cara, era mi cara de siempre, con la misma expresión derrotada y sin ilusión de todos los días. Quizás por eso me costaba encontrar la vitalidad suficiente para moverme con soltura. ¿Qué hora sería? El hecho de no tener ningún reloj en casa, no ayudaría mucho a saberlo. Una cosa si la tenía muy clara, aún no recordaba nada. Ni siquiera recordaba los sueños que había tenido, cosa extraña ya que desde hacía mucho solía recordar hasta el más mínimo detalle y estaba acostumbrado a escribirlos nada más despertar. Pero hoy nada, tenía la mente completamente en blanco. “Estar solo es malo”- me dije, intentando sonreír aunque quedó en una pequeña mueca casi imperceptible.
El ambiente estaba cargado, se pegaba a mi cuerpo como un velo invisible de forma abrumadora. Como un abrazo asfixiante, que me ahogaba segundo a segundo.
Mientras tropezaba con un libro de Dean R. Koontz y un par de latas de cerveza vacías por el camino, me dirigí hacia la única ventana de mi pequeño apartamento, la única salida de mi micro mundo, buscando un poco de aire limpio y fresco que me liberara de semejante aturdimiento.
Fue aquella descarga eléctrica que recorrió mis piernas hasta llegar a mi pecho, lo que me hizo despertar y me despejó la mente como un latigazo. El espectáculo que divisaban mis ojos era lo más extraordinario que había visto en mi vida. Un cielo teñido en distintos tonos amarillo azufre, dispuesto a arder en cualquier momento, bañaba todo el espacio infinito que podía abarcar mi vista. Una mezcla de sorpresa, temor y alucinación recorría mi cuerpo inmóvil, ávido de comprender lo que estaba procesando mi mente.
Pasaron unos minutos, quizás solo 1, pero a mí me pareció eterno, y entonces me percaté de algo que me sorprendió y me llenó de temor. El silencio.
# 2
Odio a la gente que te dice que sabe como te sientes con tal de no escucharte. Esa gente que te pregunta que tal estás, sólo para contarte como están ellos. Esa gente que necesita tu hombro y cuando tu lo necesitas siempre está ocupada. Esa gente que cuando hay algo bueno que celebrar es la primera en aparecer, pero que en los momento difíciles te dejan solo porque no te quieren molestar.
Aprendí que la mejor compañía es la de uno mismo, y que cuando llega el momento en el que dejas de necesitar a los demás para sobrevivir emocionalmente, tu grandeza eclipsa la soledad. Mi corazón sigue siendo una llama que nunca se apaga, pero a las órdenes de una cabeza fría como el hielo.
No soy un monstruo, soy un superviviente.
Aprendí que la mejor compañía es la de uno mismo, y que cuando llega el momento en el que dejas de necesitar a los demás para sobrevivir emocionalmente, tu grandeza eclipsa la soledad. Mi corazón sigue siendo una llama que nunca se apaga, pero a las órdenes de una cabeza fría como el hielo.
No soy un monstruo, soy un superviviente.
# 1
Somos pedacitos, somos piezas de puzzle que buscan otras piezas donde encajar.A veces crees encontrar tu pieza y por más que quieras, apretándola, empujándola, doblándola, no cabe.
O simplemente te encuentras con una pieza que es como la tuya, por lo que es imposible complementarlas.Pero así es el juego, una búsqueda incansable de tu pieza. La vida es un gran puzzle sólo tienes que ir engranando cada pieza en su lugar. A veces las encuentras por casualidad, otras el destino te las brinda en bandeja, en ocasiones ellas te encuentran a ti..y muchas otras nuestra ceguera de alma nos ha hecho no verlas.
Hoy me hago la siguiente reflexión ¿es posible que alguien esté predestinado a no encontrar su pieza jamás? Y no porque no quiera, si no porque no exista...
Y amplío la reflexión a todos los ámbitos, no sólo al sentimental.Hay millones de piezas esperando, buscando y deseando encajarse con su parte del puzzle, y quizás nunca llegue ese momento...
Pero un puzzle, una vez se empieza se ha de terminar, un puzzle incompleto es como una noche sin luna, un día sin sol, una noche sin estrellas...ese hueco vacío en nuestra vida simboliza esa pieza que desea en algún lugar ser encajada.
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